martes, 1 de agosto de 2023

Arquitectura psíquica: Sebastián Bayo

ARQUITECTURA Y LINGÜÍSTICA DE LA PSIQUE

(Un tratado en imágenes y palabras. 

Sebastián Bayo/Ángela Mallén)


He caído dentro de mi cabeza. Dentro de mi marmita. Nadie me creería si dijera que di con los huesos en el cráneo. La cabeza es un cobertizo. No hay nada más desolador que una cabeza. Te manda salir afuera. Dar tumbos. Pasear por los gestos. Seguir una carretera recta como una flecha a ninguna parte. Trepar por la barriga de una duna preñada de escorpiones. Ser la mujer que corre vestida con un traje de chaqueta gris marengo. Volverse estatua de bronce junto a un anuncio de Orange.

 

Pero hay tanta melancolía suelta. Está en la belleza de lo efímero. En lo fugazmente azaroso. Deja que la cabeza estalle como una supernova.

 


Ver en EL COHETE. El arte es exploración

Sebastián Bayo Monjas, joven arquitecto y artista multidisciplinar, dice que el arte es exploración. Coincido con él en esto. Explorar y tantear. Quizás el arte sea la única puerta abierta en la psique humana. Los retratos de Sebastián Bayo transitan por este territorio de apertura y exploración. De ahí nuestro pequeño tratado, que habla por nosotros. 

Recomiendo su exposición Des-figuración, que podéis ver en Sputnik Legazpi, de Madrid.


martes, 27 de junio de 2023

Estoy muy agradecida a la revista ÁGORA y a su director Fulgencio Martínez por darle respaldo a mi poesía.

Blog Revista ÁGORA

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Revista ÁGORA num. 20

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ÁGORA. Núm. 20. Especial verano

lunes, 12 de junio de 2023

Ir a Barcelona

Presentación de MICROORGANISMOS y EN EL PARQUE DE LAS JACARANDAS.

Vengo de cumplir dos misiones placenteras: leer algunos poemas en el recital RADICAL 3 y presentar mis libros en la librería "Animal Sospechoso". El formato ha sido de diálogo con mi admirada amiga Itziar Rekalde y su libro ANCLA, respaldados por el poeta, librero, editor Juan Pablo Roa. Gran tipo. He conocido a muchos compañeros lletraferits y compañeras lletraferides que han resultado más que interesantes. Sin duda serán incorporados/as a mi círculo de amistades Peligrosas/Sospechosas/Adorables. 

He ido muchas veces a Barcelona. Y cada vez he sido una persona distinta: la  que descubrió una  fuente que emanaba luces, la que tuvo un padre con un taxi amarillo, la que sale en una foto del Tibidabo, la escritora que comparte su mundo interior con desconocidos. Esta vez soy la que ha visto volar a los vencejos con su figura en forma de ballesta y sus costumbres de pandilleros. 

He ido una vez más a Barcelona. Y cuando vuelva, seré de nuevo distinta.

Festival RADICAL 3, coordinado por Jaime D. Parra

Itziar Rekalde, Juan Pablo Roa,
Ángela Mallén

Presentación MICROORGANISMOS
 y EN EL PARQUE DE LAS JACARANDAS

Presenación ANCLA




sábado, 21 de enero de 2023

Un poema de Jesús Vergara Carballo


Un poema antibélico de una persona pacífica, cultivada, amable. Fue un placer compartir con él una tarde de libros en Sevilla. 

 

TRAS LA IRA DE MARTE  (Jesús Vergara Carballo)

 

Arrastrado hacia las costas del Silencio.

Después de la Guerra no queda Nada:

Despojos, esqueletos de hierros y huesos

y frías, desoladas y rotas mañanas.

 

Atrás quedaron los soleados días sobre yerba.

Atrás quedaron las sonrisas perennes y los sueños,

pasos caminados a desgana, sin sentido y pena,

un trozo de espejo roto y un recuerdo viejo…

 

Mejillas yermas, ojos sin lágrimas, vacíos infinitos,

duras realidades ahogadas en noches en vela,

licores envenenados en tabernas de callejones vacíos…


 



domingo, 11 de diciembre de 2022

FuErzAs interMolecuLares

 


Fuerzas intermoleculares nos unen. (Sihara Nuño)

INFANCIA ES LUGAR (de Juan Manuel Uría) es tan cierto como lo que escribió Joan Margarit: “Amar es donde”. Este libro es un lugar de pensamiento que interpreta el texto de la vida y la metafísica de lo mirado. La racionalidad como acto volitivo que arrastra un patrón deliberadamente irracional. La belleza de la plenitud, la pérdida del absoluto, lo innombrable como producto. Saber y no saber. Este libro es un lugar de pensamiento que rastrea la vida -ruido y silencio, magia y azar- en esa elipsis poética que nos atrapa entre la niñez y la ancianidad.

EL OLOR DEL ESPACIO (de Sihara Nuño) está lleno de sinapsis y enlaces iónicos. 118 aforismos, tantos como elementos; qué hermosa conexión con la materia. Poesía y ciencia unidos por su puente natural: pensamiento e intuición. Por encima del empirismo, la inducción. Muchas claves para cartografiar lo incógnito. Abrir y no cerrar. Entrada. Vuelo. Rastrear y olfatear. Tantear. Comprehender. Elegir lo desconocido. (Muy bien acompañado por la fotografía de Jon Bengoetxea).


miércoles, 26 de octubre de 2022

microOrganismos

Microorganismos genera un ecosistema benévolo en el pensamiento. Se compone de enunciados probióticos elementales que ayudan en la síntesis y absorción de las cuestiones sociopolíticas y filosóficas, además de combatir las bacterias patógenas de la comunicación. No desestabilizan la biosfera.

EL DESVELO EDICIONES

En KULTURKLIK





miércoles, 16 de marzo de 2022

NO A LA GUERRA

Hay un pueblo que flota.

Hay un pueblo que flota en nuestra conciencia.

Hay un pueblo que flota en el mundo, en este planeta, en las autopistas, en las estaciones intermodales, en las esquinas de las ciudades, junto a los anuncios de telefonía móvil, muy cerca de las nuevas catedrales en forma de banco y multinacional.

Hay un pueblo que flota en nuestra época.

La época en que los mendigos dicen la verdad, aunque nadie en este mundo los vea, y los presidentes compiten por engañar a millones y millones de ciudadanos en los picos de share o cuota de audiencia.

Hay un pueblo que flota porque no encuentra tierra bajo sus pies.

Flota porque todos fueron ahuyentados como ratas. Fumigados. Descabezados.

Flotan porque todos tienen miedo. Porque tienen hijos. Porque tienen hambre. Porque tienen fe. Porque tienen vergüenza. Porque tienen lágrimas. Porque tienen años. Porque tienen derecho. Porque tienen dignidad.

Flotan porque no son ladrones. Porque no son carroñeros. Porque no son asesinos. Porque no son iluminados. Porque no son dioses de barro. Porque no son muñecos de trapo.

Hay un pueblo que flota en el corazón de quienes son como ellos. Y no saben mentir como los presidentes megalómanos. Y no necesitan Olimpo como los dioses. Y no quieren matarse como depredadores. Hay un pueblo que encalla en las fronteras. Que no siempre encuentra alojamiento en las ciudades o en los campos. Cogidos de la mano, con los hijos en brazos y los viejos a rastras. Con sus pañuelos, sus chándales, sus bolsas de deporte o de bebé, sus mochilas mugrientas. Buscando un parque en Varsovia, un familiar en Chisináu o Budapest, un tren en Bratislava o en Salzburgo, un papel en Madrid o en Malmö. 

Hay un pueblo que flota, aunque tiene raíces. Aunque no tiene alas. Desafía las leyes de la física, de la lógica, de la moral. Los mendigos muestran la verdad en sus ojos y los justos, en su corazón. Los presidentes megalómanos esconden las soluciones en sus palacios, tras sus banderas, bajo sus llaves. Ante miles de ojos que quizás no quieren ver ni saber. 

Hay un pueblo que flota en nuestra memoria. En nuestra historia. En nuestro conocimiento.

Flota y caerá de pie. Sin culpa ni pecado. Triste. Valiente. Herido. Caerá de pie sobre los hombros sin cabeza de quienes no querían ver ni saber.

En la revista ÁGORA 


 

martes, 8 de marzo de 2022

8 de marzo en FRONTERAd

The departure. Aida Muluhned

"Si la poesía representa la «literatura del yo» por excelencia, también es cierto, como afirma Gayle Greene, que «el feminismo aconteció cuando las mujeres aprendieron a decir yo». De ese modo, en los versos que las poetas escriben se entrecruzan las aristas de la polifonía que conforma su interior. Y la clase, la raza, el género, la religión… son fuente de las pulsiones que las movilizan.  Pero si, como refiere Donna Haraway, en  nuestro tiempo «las identidades parecen contradictorias, parciales y estratégicas», no debemos olvidar que «el género sexual, la raza y la clase social no pueden proveernos los fundamentos de una unidad “esencial”». De hecho, ella misma «postula una política basada en afinidades, no en (imposibles) identidades». Todas ellas  no se excluyen entre sí y son, al contrario de lo que pueda pensarse, el espíritu de un sentido profundo de comunidad, que es imprescindible no perder de vista para culminar el proyecto liberatorio de la mujer." (Rosauro Varo Cobos)
Agradezco a Rosauro Varo Cobos su invitación a participar en esta breve antología que revuelve fronteras, géneros y edades haciéndonos bailar.

sábado, 5 de marzo de 2022

Esta es Yoanna Mo


(Obra de Egon Schiele)

Con la cabeza dentro de la cabeza
Fuera del agujero que soy
Ahora
Donde los pensamientos son un temporal en el mar
Y a ti…
A ti te extraño tanto que llego a pensar que no estamos ninguno
Mañana tal vez no, hoy sé que vendrá una primavera sin margaritas
Los atardeceres que han perdido el sentido
Y cada amanecer pesado como el final del día 
No soy un ovillo sino un enredo
Uno muy enredado de hilo
Este papel corta y noto mis engranajes,  giran desordenados, a lo loco
Goteo
Se me deshace a goterones la piel, muñeca de cera
El mundo está vacío, el mío y el vuestro
La indiferencia me prepara para esta incertidumbre que invade los átomos que me componen
La indiferencia hace hueco a la desidia y la tristeza
Con la cabeza dentro de la cabeza
Fuera del agujero que soy
Cuánto siento      
                                                       (Poema de Yoanna Mo)                 

 

lunes, 28 de febrero de 2022

Martin y Roger

Foto: Roger Bor
Martin Heidegger escribió:  
“La creación a través de la poesía es el modo esencial del decir humano que instaura el mundo y permite sacar a la luz el fondo más íntimo, inaccesible y verdadero”. 

Roger Bor, de Barcelona, se está construyendo un blog intuitivo y genuino. Me gusta. Hay un poema que me ha llegado especialmente. Se llama "En esa silla me senté y lloré". 

A mí me parece que ambos, Martin y Roger, dicen cosas interesantes.

Aquí os dejo el enlace al poema que os decía:

              ROBER BOR

miércoles, 9 de febrero de 2022

S.O.S SABIDURÍA

DESENMASCARAMIENTOS EN ÉPOCA DE MASCARILLAS

Los seres sabios han ido construyendo herramientas para conocer, interpretar, remediar o prevenir. Nos ofrecen lecturas veraces, cálculos ajustados, intuiciones geniales. Nos muestran los secretos profundos de la naturaleza y del cosmos. Nos invitan a experimentar la extraordinaria fuerza de la vida y a imaginar la insondable profundidad de lo desconocido. Nos acompañan casi siempre en silencio, hablándonos a través de sus inventos, sus libros y sus sueños. Buscan y comparten la emoción de la verdad, la aventura de la imaginación y el respeto por la vida y el planeta.

Pero, de la misma manera que la avispa africana devora a las abejas, los sabios están siendo exterminados por el sabihondo. Los sabihondos pertenecen a una especie resistente, o puede que inextinguible. Son refractarios a los argumentos, al conocimiento, a la experimentación, a las evidencias y a toda la pragmatología del ser humano sobre la tierra. A lo largo de su filogénesis, sólo les ha interesado un binomio: la sugestión (elixir, chollo, milagro) y la presa (adepto, cliente, devoto). Fuera de la burbuja que forman con su manada, se desdibuja la realidad en todas las versiones. Dentro de esa burbuja se sentirán a salvo sus invitados (junto con los elegidos a dedo, los héroes de pacotilla y los de zarpazo rápido). Pasen y vean.  ¿A quién no le va a interesar vivir en una inopia categórica?

Cuando el sabihondo se cruza por la calle con un sabio, le lanza una mirada láser con la intención de destrozarle sus gafotas de miope.  El primero saca pecho y se mide. El otro continúa pensando en cosas suyas, sintiendo en su interior la danza de los tiempos, el desasosiego poético y el misterio de la existencia.

Históricamente, al sabihondo siempre se le ha visto venir.  Bien porque intentara venderte un crecepelo multiusos para vaqueros calvos y caballos pelones, bien porque te ofertara una parcela en el cielo junto a los santos patrones y los difuntos de la familia.  Siempre repeinado y bien tieso. La sonrisa, el guiño y la carcajada. Y luego está su estilismo, adaptado por supuesto a los usos y costumbres. Podría acercarse a ti, biblia en mano, cabalgando sobre un jamelgo famélico. Podría llamar a tu puerta con la seductora cortesía de un vendedor a domicilio de enciclopedias en diez tomos. Puede que te hable ahora como si estuviera filmándose para un tutorial. En todo caso, no abandonará las pautas que lo han mantenido a salvo hasta la actualidad. El gran superviviente. El listillo desalmado.

Y aquí lo tenemos, como siempre, disertando con ahínco de lo que no sabe nada en absoluto, cazando incautos, esquematizando y banalizando la extrema complejidad del ser. Mira por dónde, ahora el sabihondo abandera a los asustados por los virus, a los desencantados de las democracias, a los mimados por la mater fortuna, a los acostumbrados a los derechos de pernada. ¿Y qué les da a todos estos? Les da la razón.  Que viene el coco, sí, sí. Que el estado de bienestar caduca. Por eso te vendo mi alarma con videocámara, mi bunker, mi nave nodriza, mi securitatem. Serás libre conmigo. Libre de “libertad total”, no de libertinaje ni de libertario, ni de libertino. Nadie pondrá sus sucias manos sobre tus millones de seda, ni te cerrará tu chiringuito boyante por culpa de una pandemia u otras zarandajas.

El sabihondo y la sabihonda. Libertadores marrulleros, liantes, siempre con su mirada láser apuntando sobre la especie amenazada. Quieran los seres del mundo desenmascararlos y desactivarlos.

SOS Sabiduría. Frenemos su extinción.

En "AGITADORAS"

viernes, 3 de diciembre de 2021

ANCLA

Editorial L.U.P.I., Sestao 2021

 

He leído tu ANCLA, Itziar Rekalde Luzarraga:

ANCLA es un hermoso y sentido breviario: un rezo de memoria, pensamiento y emociones. Aquí no se escribe con esa valentía temeraria que tiene un punto de inconsciente. Se escribe con aplomo. Con hálito. Porque escribir es pensar y respirar.

Este es un encuentro contigo (misma) en el centro de tu vida. De la vida. En la plaza que es tu plaza. En el ágora. Por la calle que es tu calle. Tu mundo. Te encuentras contigo (misma). Hola. Por fin te encuentro. Te comprendo y te perdono. Te relajo y te saneo. Te acaricio. Te quiero. Te salvo.

Pero no dices Amén. Eso no. Todo menos Amén.

Tanto escucharte como leerte, querida amiga Itziar Rekalde, estimula y envalentona. Para mirar, sentir, soñar, vivir. Tanto a tu oralitura como a tu escritura: Gracias.

 

 


jueves, 2 de diciembre de 2021

ANNELI

 

Melchor Zapata

Fue una muerte discreta, sin protocolo
Me apagué como una pavesa
sin los síntomas descritos por los especialistas
Fue como desdibujarse un personaje de cómic
Como viajar por una carretera de árboles muy altos
hacia una ciudad que no existe
 
Me di cuenta de mi muerte y no rompí a llorar
En la muerte no hay dolor, sino lentitud
Una onda difusa muy lejana
como el temblor de una estrella
o la voz de la extrañeza
 
No lloré mi muerte en la soledad de la conciencia
Hubo un instante mínimo:
un fotograma de película antigua
un parpadeo de imágenes
en que vi mis proyectos inconclusos
mis logros escasos en la lógica del sistema
etcétera
 
Eso duró un instante. O quizás ad eternis
Duró lo que duró
Las medidas no caben en la muerte
  
En cuanto se detuvo mi vida en el silencio
se borró el matiz de la emoción
y cesó el revoloteo de los pájaros
sobre el curso de la historia
así como en el flujo de cualquier pensamiento
 
No había expatriados
ni coches a diez mil quinientos euros
ni visitas papales
ni reuniones administrativas
ni pobreza, jactancia, vanidades
ni sofisticación
ni pandemias, catástrofes naturales
ni rapiña, ni ataques
masivos. Ni crueldad
 
Todo moría en mí
como muere el adagio en un piano
con una nota en fuga
Todo acabó perdiéndose
tras su efímera huella
y un relámpago súbito de lucidez
 
Puede que hayas vivido -me dije-
como tantos,
siendo un cuco en el nido de otro pájaro
siendo un Juan Sin Tierra, Sin Nada y Sin Nadie
Eras feliz a veces, no obstante
cuando reinventabas un lugar en el mundo
y todo parecía renacer
 
Me morí
Sonaba una campana
en el zumbido agudo de la realidad
Y allí mismo escribí
ya muerta
este breve epitafio intrascendente
 
Y no había ángeles a la vista
 
Aunque resucité
 
(De: Dinámica interior de las mujeres inmóviles)

martes, 23 de noviembre de 2021

Máximo Común


No se me va a olvidar este viaje al centro de todos mis círculos. Con mi familia contenta, las artes, la amistad, la ausencia total de frío, la emoción en los ojos. Cualquiera que sea la lógica de la vida, ha terminado por ser justa con mi hermano. Yo no soy quien para dar las gracias; pero sí puedo sentir, y siento, gratitud.

Patricia Mir Soria y Maribel García Corbín organizaron esta exposición-homenaje (gracias por contar conmigo), el Ayuntamiento de Benicàssim ofreció su respaldo y patrocinio, 22 artistas fueron convocados y respondieron con total implicación, cariño y generosidad.

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Mi hermano Melchor está hecho de una materia anímica multicolor: blanco diáfano como la luz de la mañana, dorado como las hojas de los parques en otoño, rojo ardiente como el cielo de la tarde sobre campos y mares.
En su atmósfera interior respiran seres invisibles que no encuentran oxígeno en los pálidos mundos de fuera.
Mi hermano, de toda la vida, ha sido bueno. Conoce las caras de la ternura y los caprichos de la generosidad. Cada hora de cada uno de sus días ha vivido creando un universo en colores para quienes habitan en lo gris, y una sonrisa para quienes nacen sin boca, y un juego para quienes dejaron de jugar, y un sueño para quienes olvidaron soñar.
Él sabe llover en el desierto, dar sol en la neblina y esculpir siluetas en la cara oculta de la luna. 
Mi hermano mágico hecho de flores hippies, garabatos negros, mujeres hermosamente complejas, ancianos filosóficos, minotauros totémicos, paisajes acalorados y rostros que expresan pasiones ancestrales. 
Mi hermano no es mío, es nuestro como el aire que se respira y hace susurrar a los árboles; como las olas que mecen los mares y las nubes que acarician a los pájaros.
Aquí te queremos, a nuestro lado. Igual que siempre, pintando mucho. Pintando los mundos grises con los colores que brotan, como una música, de tus manos. 

 

Ángela Mallén para Melchor Zapata

(Benicàssim 21.10.2021)

 

               


               

lunes, 6 de septiembre de 2021

COMERCIO INJUSTO

 


El comercio injusto ha ganado la partida en un juego que nadie ha inventado. Desde los primeros trueques de los homínidos hasta las transacciones transcontinentales de la banca, los cárteres o los clústeres; desde el quiosco de la esquina a Wallapop, pasando por el colmado, el súper, el híper, el bazar chino o Amazon. Toda la vida del mundo nos la hemos pasado comerciando. ¿Quiénes? Los humanos. ¿Para qué? Para abastecernos, decimos. Para proveer al prójimo de todo lo necesario. ¿De todo? Por supuesto. Que no nos falte de nada. La miel de las abejas, la leche de la vaca, el agua de la fuente, los frutos de la flora, la carne de la fauna, la piel de los peludos, el alma de los artistas, los minerales del subsuelo o la madera de los árboles. Ya puestos, ¿por qué no añadir al carro las energías (eólica, solar o hidráulica) y venderlas como renovables? En los albores de la humanización no sabíamos explotar todos los recursos, pero ahora sí sabemos. Ahora se conoce el irresistible concepto de plusvalía con todas sus reencarnaciones: el billete multicolor, el cheque (bancario, nominativo, ahorro, regalo, traveller), la tarjeta oro, la visa, las criptomonedas. A lo largo de nuestra filogénesis, los gobiernos poderosos, los magnates y los perfiles alfa de la macroeconomía han invertido sus fortunas en desarrollos técnicos titánicos, teorías científicas que superan la ficción, avances en los campos de la aerodinámica, la astrofísica, la nanotecnología o la mecánica cuántica. Es obvio que las ventas no pueden dejar de crecer si se quiere optimizar la inversión. Por eso, esta temporada verano-otoño estamos en condiciones de comprarnos desde una camiseta hecha en Bangladesh hasta una cuchilla de recambio para Philips One Blade en oferta flash, pasando por toda clase de artilugios y utillaje, accesorios de repuesto, juguetes para entretenerse los próximo cuarenta siglos o ropa para cambiarse cada cinco segundos. Los gigantes vehículos de alto tonelaje que transportan las mercancías colapsan las autopistas, rutas aéreas y marítimas, mientras repentinas tormentas puntualmente fuertes descargan su aparato, aguacero y pedrisco sobre los capós de los carísimos modelos eléctricos y sobre los tejados de los chalés unifamiliares. Millones de viajeros confusos y amedrentados mostramos nuestro código QR de “pauta completa” con una sonrisa mortecina en los labios y un destello de estúpido orgullo en los ojos.

Ahora resulta que el planeta Tierra agoniza y el comercio injusto ha ganado la partida. Hurra. Han vencido los filósofos-voceros y los psico-vendedores de elixires que fueron contratados por grandes emprendedores-amantes-de-la-plusvalía en su delirium tremens. Nadie tenía pinta de déspota, ni de asaltante de diligencias, ni siquiera de ladrón de bicicletas. Aunque su Moral prepotente de dominatrix justificó el expolio indiscriminado, su Justicia miope de reyezuelo tirano obvió a las víctimas.  La Publicidad hizo la Necesidad. Y la noción “ser-humano” ha mutado en “estar-deshumanizado”.

Mientras tanto, en un no tan lejano país llamado Afganistán, nada de esto importa ante la borrachera de violencia y destrucción que amenaza cualquier atisbo de progreso pacífico, avance del feminismo, fomento de las artes o desarrollo de las ciencias respetuosas con el planeta y sus habitantes. Este sería un buen laboratorio para averiguar los grados de ingenuidad, el germen de la crueldad y, sobre todo, qué fue antes: si el instinto depredador o el capitalismo salvaje.

Aunque me gustaría brindar por el amor, la luz y la belleza, aún me queda otra pregunta: ¿alea jacta est? Dime que no.

En AGITADORAS

martes, 8 de junio de 2021

Notas de un Paseo por "La Biblioteca del Caminante"

         Biblioteca del caminante, de Julia Otxoa (Poesía visual 1993-2009)


He visitado muchas veces la Biblioteca del caminante y he ido tomando notas. Aquí están:

Son los pies que necesita la sabiduría para caminar. 

Y las botas que pisan fuerte sin tener que tocar tierra.

Son los mundos que se ven en este mundo si es que miras.

Es pan para los pobres de espíritu y para los pobres de solemnidad. 

Pan para que comulguen, se purifiquen y se nutran.

Utensilios para desmontar (y montar) conceptos.

El significado del insignificante.

El secreto que intentan velar las manchas.

La muerte de cierta espera(nza) vana.

El arte de rev/belar(se).

La prueba de que existen artilugios vegetales.

Es un manual de uso alternativo de las máquinas ordinarias para cuando el mundo cambie.

Estrambotes extras para las leyes que parecen conclusas.

Un nuevo sistema de micropesos y cronomedidas para examinar los estamentos oficiales.

Una detallada topografía de los lugares que visitan los ojos cuando salen de sus órbitas.

El cosmos que Julia Otxoa desvela 

con su demostrada habilidad para el manejo de los espejos mágicos.

                                                                         Ver en "AGITADORAS"

miércoles, 12 de mayo de 2021

La FiaCa


Cuando pienso en Patricia Furlong y en su programa La Fiaca, recuerdo a mi amiga Elsa, la que me enseñó el concepto de "mujer brava". Ese tipo de persona cuya conciencia es un radar que abarca un radio de muchos kilómetros y recibe sus señales con mucha intensidad. Ella detecta en profundidad. Actua en consecuencia. No se inhibe. De ahí su fuerza generosa y esa emoción que llena su voz. Gracias, querida Fiaca.

FB Patricia Furlong

La Fiaca. Radio Vitoria (eitb.eus)

viernes, 7 de mayo de 2021

VERDE PEZ BURBUJEANTE

(De: Entretanto, en algún lugar. Ángela Mallén.
El Desvelo Ediciones, 2020)
https://eldesvelo.es/producto/entretanto-en-algun-lugar/

 

 

Fue justo en aquella larga noche de finales de junio cuando sentí la llamada del mar. Si esto te ocurre, y ocurre pocas veces, es prácticamente imposible ignorarlo. Quien haya pasado por esta situación, me comprenderá.

A pesar de mi carácter taciturno e irresoluto, en cuanto amaneció -era un día de cielo limpio como si la creación acabara de estrenarse en exclusiva para mí-, me puse manos a la obra: preparé un par de bocadillos de queso con tomate, un par de piezas de fruta bien lavada y un botellín de agua fría. Lo puse todo dentro de la nevera pequeña y me fui andando hasta el puerto. No llevaba móvil ni otras zarandajas; sólo íbamos mi neverita y yo. La casa de alquiler donde estábamos pasando el verano no quedaba lejos del embarcadero, a unos veinte minutos a pie. Aquella era una zona muy turística, donde podías encontrar pintorescos pueblos con sabor medieval para dar paseos placenteros y calas paradisíacas donde tomar un buen baño tranquilo. Eugenio y yo solíamos recorrerlas por las mañanas, bien temprano, o ya a la caída de la tarde. Todo el santo día íbamos en bañador. Yo llevaba un pareo como máxima indumentaria, y el sombrero para proteger la cabeza. Unas vacaciones como es debido.

Cuando llegué aquella mañana al embarcadero, estaban los pescadores preparando sus barcas y aparejos. Yo no tengo idea de las artes de pesca, como tampoco me interesa nada que tenga que ver con la caza. No me gustan los ojos alerta de los cazadores ni las manos rudas del pescador. Procuro ahorrarme el olor de la sangre y la mirada muerta de los animales. 

           CONTINÚA en Revista AGITADORAS