Un RÍO dE pALAbraS

Edita Andrómina - Colec.Daniel Levi
Córdoba 2003. Pág. 43 ISBN 84-95197-33-2

Arte Activo Ediciones. Col. Menhir
Vitoria 2005. Pág. 224 - 
ISBN 84-933716-8-8

Arte Activo Ediciones. Col. Menhir
Vitoria 2007. Pág. 47
ISBN 978-84-935520-4-6
Edita Andrómina Col. Las Lobas
Córdoba 2009 Pág. 93 
ISBN 978-84-937093-3-4
        
Arte Activo Ediciones Col. Menhir
  Vitoria 2011- Pág. 61 
ISBN 978-84-938161-6-2
Arte Activo Ediciones Col. Menhin
Vitoria 2014 - Pág. 129
ISBN  978-84-941819-4-8






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En la revista ESPACIO LUKE

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Los caminos a Karyukai 

Arte Activo, Vitoria 2005




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Courier -los trenes del sur-
Andrómina, Córdoba 2003


Ilustración: A. Varo Baena
       (Premio "Leonor de Córdoba" 2003)
La memoria despertó con su inmenso ojo azul.

Me voy a donde han ido las moscas del verano,
intentad atraparme.
Charles Bukowski

El tren de la bruja

Tren, ¿qué bicho eras?
Ella te conoció atrapado
en un andén que no existe,
cerca de un pueblo caliente
en la barriga del buey.
El pueblo cuyo camino le ocultas.

El cielo era azul tenue
Y tú, más negro que la pez.

Resoplabas,
ardías,
agazapado a pleno sol.

Los viajeros pedían agua del pozo.
Se humedecían los pulsos,
-„Cómo aprieta el calor!“.

La estación era llana,
hiperreal,
como los sueños que se recuerdan,
como los desiertos de Bertolucci,
como las películas del cinqueccento.
Olía a limoneros y a mortadela.
Gritaba el jefe de estación:
-”¡Tren procedente con destino!“.
¡Qué hermosa promesa!
Tren, ¿qué bicho eres
ahora?, ¿qué vía aerodinámica
sigue tu evolución?
¿Con qué remotos intercities enlazas
y por dónde la has traído?

La ciudad es rosa palo, y la nieve
parece la muerte sedante de los griegos.
La muerte sin apocalipsis.

Usa tus poderes para cambiar de alma
como de línea férrea.
Sé tren chu-chú.
Sé la aventura y el mira, mira.
Sé aquel expreso que corría bajo el sol
como una lagartija.

La maestra

“La aldea quedaba inquieta y silenciosa
como un pájaro con las alas cortadas”.
Joaquín Lera 

Recordar es noviembre,
domingo,
siempre.
Repicar de campanas.
Repicar
de campanas.

La gente, aplacada, acicalada de domingo.
El cielo, impregnado de un aire narcótico
y la cabeza de la aldea, más grande que Gúlliver,
reposando en la Ermita del Cristo.

Repicar de campanas.
Levantaba el vuelo una bandada de estorninos.
El cielo ondeaba como una manga vaporosa
de verano
Sobre su calle, que era / un brazo relajado
del gigante.

Repicaron las campanas. (En esta ciudad
dañada del presente
todos fueron ensordecidos).
Las campanas tocaron a vuelo.
Fue un sonido cosquilleante.

Existía una majada al oeste del río.
Allí anidaba el campaneo,
entre la hierba y las chumberas,
                             en un corazón loco.
¡Qué loco!

Las campanas tocaron ese día a rebato.
Las nubes formaron un rebaño pastando sin lobo.
Faltaba mucho tiempo para que por la majada
cruzara una carretera.
Qué extrañamente resonaron las campanas
al cruzar abrazados el puente ferroviario.

Oscila un badajo en el cobre de noviembre.
Un bálsamo para el difunto que duerme.
Difunto es la palabra que huele a flores.
Heliotropo. Crisantemo. Difunto.
Tañían las campanas.  Qué perfume dulzón.
Noviembre, domingo, siempre.

La cigüeña, noble y muda condesa del campanario.
El ángelus.
Noviembre, domingo, siempre.


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Palabra de elefante  RESEÑA

Arte Activo, Vitoria 2

(La palabra suplanta la memoria, al igual que el mapa sustituye la realidad.)

Nadie sabe mejor que tú, sabio Kublai,
que no se debe confundir nunca la ciudad
 con las palabras que la describen.
Italo Calvino




El mundo hierve de palabras. 
Perdóname.                                           
      Paul Bowles   

Mot

Cuando quiera, me voy.
Cruzo el umbral y te dejo.
Si tengo la palabra, soy más libre que el viento.

La palabra es el quicio y el vano.
Toco madera.
La palabra es la puerta del campo,
del tiempo confuso,
de un barrio llamado, tal vez, Saint-Germain.

Palabra es la brisa que mueve la teja,
la ropa tendida
la premonición.

La palabra te vuelve vendaval,
huracán,
ciclón. Libre
soy
como los torbellinos.




Gare


Fi
na
ne
a
rre
a.

Tren
e
qui
li
bris
ta.

Tren
bandolión.
Tannn-
go que arraaas
tra
pasajeros hasta la PAM-
PA,
sta la PAM-
PA;
ta la PAM
ta la PAM.


Paris-Texas

 (Al hermano)

Vivo en un país donde sólo se pernocta una noche.
Es un lugar de paso para gente como yo.
Tú eres de un país constituido para ti.

Me abrazas como un oso polar más grande que yo
y más grande que tú,
más grande que tú y yo abrazados en tierra de nadie.

Sé que habitas un mundo en rojo y negro.
Pero nunca sabré de qué color me quieres,
ni cómo me recuerdas 
¿de repente, sin motivo, nunca?
Desde qué camino, qué monte, qué estado
(frustración, júbilo, desasosiego).
Bajo qué cielo, qué bandera, qué orden.

No sé si  la vida nos reúne o qué nos espera
a la vuelta de estos años de exilio que nos hacen
de hierro y de merengue.

Feuille

Soy
una pócima de
memoria y resistencia.
Mi fuerza está oculta por mi debilidad.
No me mires a los ojos, porque son el escenario
tras una perfomance ante el espejo.
Todo me ha sido prestado alguna vez.
Hay huellas de piedra. Tiembla
a mi lado. Tiembla.
Es cuanto puedo
ofrecerte como
una hoja
a otra
ho
ja.

Mama Roma

(Fontaine de la Medici)

Sé de un barrio romano donde siempre es al alba.
Las farolas subrayan la primera luz del día. 
Las calles empedradas aún están desiertas,
con sus porches amarillos,
y la sombra rosácea de los arcos.

La calma
es tanta que nadie daría un paso,
nadie despierto,
nadie por ese barrio romano. 
Casonas en ocre, en barro y  color siena
-ya se distinguen los colores-,
portalones, contrafuertes, arbotantes
y una escalera con balaustrada.

Sé de un barrio romano donde siempre es al alba,
donde el cielo clarea sobre calles con acacias,
y todo parece a punto de despertar.

qtr

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La noche en una flor de baobab

Andrómina, Córdoba, 2009

Ilustración: Melchor Zapata
         
(Mi madre era extraña y dulce como una granada,  protectora e implacable como la tierra madre, atrayente y peligrosa como los parajes inexplorados. Tenía el alma blanca, el pensamiento barroco y el corazón africano. Las claves se me dieron a conocer en una transfusión inexplicable después de perderla. El alma se rige por el principio de Arquímedes y se mide por el peso que desaloja, por el hueco que deja la persona.

Escribí este poemario para compartir una profunda emoción desde los enigmáticos significados de la razón. La poesía permite expresar la emoción con sobriedad; la exuberancia de los sentimientos, con contención; el desgarro, con belleza. Al igual que la música, la poesía tiende un puente de cristal entre la mente y el corazón. Sólo ellas, la poesía y la música, buscan la fuerza de la debilidad, la melancolía del júbilo y el ímpetu de la tristeza.)


Mi madre hablaba como la aurora
y como los dirigibles que van a caer.
Vicente Huidobro



Sombras, flores
-Hipótesis nula-

I
La noche se hace selva en la pupila egipcia del leopardo.
Una contráctil noche de frío y de calor:
la noche de Eritrea y de Himalaya.

Crece mi flor de hielo en un campo de minas.
Una rosa quemada que enternezca tu sepultura blanca.
Germánica amapola, cuya sombra neutralice las sombras.
La  noche se hace Congo en la pupila delta del leopardo.

Crece un narciso verde con piel de yacaré.
Y un iceberg gladiolo en el asfalto ardiendo.
Magnolias y caléndulas para las catacumbas. 
Rosas estalactitas.
Se alimentan las flores de esta noche / clausurada para el significado.

En la noche leopardo, mi palabra es la sombra
en flor; y su extensión,
una pampa con su ferrocarril.
Su estatura, la misma / de la noche mirando a los felinos
hambrientos boreales;
mirando como brota mi palabra, en las simas de Zaire,
como una margarita subterránea.
“Pasión” será su nombre de flor.
No pienso en otra cosa que en rugirla
como piedra que quiere ser lanzada.

Ninguna flor es fácil para mí.  Para mí que soy piedra. 
Yo, mineralizada
en seco ecosistema. Yo miméticamente
bajo una cruzada de pedruscos.
Yo, que sólo conozco la violencia
de una piedra comida por las flores.


Frío

Mi madre me llevaba
todo recto por el frío.
Ahora veo la estatua de hielo que éramos
en aquella ciudad vieja del nordeste.

Tuve suerte de erigirme
esperando con ella
en el centro del frío, debajo del castillo.
Yo tenía su fragancia,
¿o era su miedo?
¿o su temeridad?

Mi madre me llevaba todo recto por el frío.
Había una iglesia grande donde olían
a incienso las gitanas
sentadas en la noble escalinata.
Los gigantes dormían en la Casa
Consistorial.

Mi madre me llevabaç
todo recto por el frío.
La calle San Antonio,
enfrente de la tienda
del petróleo y las papas, 
junto a los Cines Fémina,
hasta la pastelería.

Dos galletas ovaladas:
chocolate y anises de colores.
Ternura, privilegio.
Un cándido secreto.
En el centro del frío,
me comía a mi madre.

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Cielo lento   
Arte Activo, Vitoria, 2011

PRESENTACIÓN y RESEÑA en LUKE

PRESENTACIÓN EN CANAL GASTEIZ  

Blog CULTURAMAS

Fernando Parrilla
(Un inventario de la memoria visual. La recreación de una ciudad que entraba por los ojos y se tapaba con el cielo. La manera de vivir volátil y sin peso del transeunte, que nunca hace pie.

En el proceso de escritura quería transmitir la experiencia del extrañamiento, de la conciencia extraviada en la ciudad, cuando las cosas apenas tienen aún significado, quizás sólo el referente del tópico o de la imagen idealizada. Los escenarios de la realidad, en esa etapa de recién llegado tienen un punto onírico y un cariz de duermevela.
Cuando llegaba el invierno a aquella ciudad, el cielo se cerraba como una trampilla que no se abriría hasta la primavera. Entonces se producía una repoblación forestal rápida que ocasionaba un efecto alucinatiorio (como en aquellas películas pop de los años setenta) y parecía sonar la música de Lucy in the sky with daimonds.)



algunas cosas hay que vuelan -
pájaros - horas - abejorros -
de éstos no hay elegía.
emily dickinson


 erklär mir, liebe, was ich nicht erklären kann
(explícame tú, amor, lo que yo no acierto a explicar.
ingeborg bachmann


V
(eismohn - amapola de hielo)

la lluvia de las hojas
y el ritmo perezoso de las nubes
la luna   un arañazo
palabras increíbles aletean
sobre la estratosfera de la piel

un extraño presente
no quiero que me engañes con verdades


me dijiste palabras con sabor a grosellas
palabras a la orilla del riachuelo helado
en el gran laberinto de orinadas callejas
al pisar hojas muertas de castaños y arces
apagando las ascuas de un tenue sol de azogue

palabras que alcanzaban dementes pararrayos
y prendieron la luz endeble en las farolas
del recinto ferial con su noria en desuso

palabras me dijiste como flores y frutas
en el prado en que sigue girando un carrusel
y olía a champiñones cerveza sin espuma
se oía tu corazón
más sonoro que los acordeones

encendiste palabras cuan fósforos de náufrago
cruzando el largo puente que unía las dos orillas
sin apenas rozar el cutis de la tierra

todas esas palabras frutales y maduras
las guarda zeppelín
como la nigromancia sus filtros y conjuros
como el danubio guarda sus flores a la orilla
camelias heliotropos
lirios galas jazmines
a la orilla en que crecen arbustos de grosellas
al filo del torrente helado donde nacen
también flores de hielo

puentes de linz a urfahr
tu voz de pararrayos
la palabra que crece con tu aliento:
amapola en el frío
(roja fragilidad)

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