Un poema sin lector es un agujero negro que existe, pero nadie lo ve. Que contiene energía, pero nadie lo sabe. Y cuando ese poema encuentra al lector que lo interpreta con su fuerza, como María Calas interpretó el aria Un bel di vedremo o Pavarotti el Nessun dorma, entonces ese poema resuena en el mundo como el corazón de Puccini.
La lectura de Mauro Quintero Cardona transforma mi poema en nueva energía e ilumina los circuitos que nos recorren y conectan.
Gracias también a mi querida y admirada Mary Zurbano Gauna por tratar el audio y crear un hilo de plata entre nosotros.