sábado, 6 de octubre de 2018

Otoño Sin ReCarGos


Castañas por el suelo. Hojas cobre viejo. Destellos borgoña, rojo y casi lila. Crestas pajizas. Las horas fresquitas y los atardeceres dorados. La decoración del otoño ya preparada, sin retraso alguno, sin dilación ni excusa. Sin obreros ruidosos ni intermediarios interesados. Sin daños colaterales, ni salpicaduras, ni cascotes. De manera natural. Y puntual. Toda la vida cumpliéndose el excelso regalo, el don: en abril, verdes matices de hoja, yerba, brizna, aguja. En mayo, pompones amarillos de genista y kilómetros de lavanda pura para alucinar en lila. Y amapolas si es preciso. La alfombra fresca de junio, pisoteada por los turistas en agosto, reseca en septiembre. Hasta que cae el manto liviano, vaporoso, helado y blanco. El campo se silencia, la ciudad pierde sus aristas. Ya es diciembre.
En cada uno de los abriles, noviembres o eneros aparece de la nada un hábitat a estrenar.  A nuestra disposición, para nuestro uso y abuso. Y nunca sentimos la necesidad de mostrarnos agradecidos. Es tanto lo que hay hecho, sin inversión, sin manufacturas, sin pedir crédito. Sin cobro ni recargo. Sin reclamaciones ni obligaciones, Ahí, expuesto para ti, para tus ojos, tu espíritu, tu trascendencia o insulsez. Todo nuevo siempre, exquisito, de diseño. High quality. High-tech. Entregándose a ti en su sencillez, en su aparente pasividad. Sin retrasos. Sin fecha de caducidad. Belleza reciclada, conclusa y dispuesta para autoreproducirse, autoreciclarse y renacer ad eternis. Cada febrero, cada octubre.  Para tu cumple. Para tu week-end. Toda tu vida. Y la vida por los siglos de los siglos. Sin seguros. Sin cláusulas. Sin puertas. Sin antirrobos. Sin alarmas. Para ti. Para siempre. Tu milagro. Tu chollo.


viernes, 14 de septiembre de 2018

Mi VErano Sin MaNos


Amargarle las vacaciones a tus seres queridos. No saber si la culpa es tuya. Si has pecado gravemente y pagas. Si forma parte de un plan cósmico esotérico. Si el azar y la casuistica se divierten contigo. Si no hay nada detrás. Pura estadística de siniestralidad. Pasos en falso fortuitos, sin concatenación ni alevosía. Dos resbalones. Dos muñecas rotas. Una donna inmobile. Yeso. Escayola.

Ahora soy consciente de cuántas acciones mínimas y asombrosas sabían urdir mis manos. Sé lo que significa carecer de destreza. Entiendo que existe un pensamiento relacionado con la acción y, si no actúas, no piensas. Se funde. Se apaga el proceso ante la inactividad, la inutilidad, la pasividad. Por eso, todo mi organismo se resistía al parón. Los pensamientos relativos a los quehaceres cotidianos, las tareas, los compromisos, el control... bullían, hervían y peleaban por impelerme a la acción. Tardaron en rendirse. Cuando ellos sucumbieron se hizo un silencio cerebral. Y supe que mis muñecas rotas eran mi naturaleza nueva. Mi identidad. Depender. Molestar. Pedir. Entorpecer. Cansar. Hartar. Hasta que llegó la fase de las grandes sorpresas. Y descubrí que ser cuidada por los tuyos abre una puerta de amor, otra de paz, otra a un paisaje cerebral inexplorado.

Porque existe otro pensamiento más allá de la acción, alojado en lo detenido. Quizás podría llamarse contemplativo, pasmado o propio de Babia. Esa fórmula reflexiva se precipita en la parálisis y con ella el cerebro se esponja, reblandece y expande por todo el orbe. Las cosas se vuelven parte que te atañe, y crees comprender, abarcar. Ser en lo demás.

Cuando pude pasar las páginas, las hojas tiernas, vinieron los escritores a acompañarme con sus miradas quietas y pensativas: Torrborg Nedreaas desde la luna helada, Christine Lavant con la sombra de sus ángeles dementes, Mircea Cărtărescu soltando palabras como una lluvia de hojas crujientes. Busco vuelos fuera de la red, y así llego al país interior de Alfonsina Storni, a las praderas de Ruth Toledano y a los jaikus de Itziar Mínguez que le dan la vuelta al mundo. Soplan los ventiladores, aulla la reina bruja de nueva Orleans, repiquetean las historias con sus connotaciones persuasivas, acarician los poemas ajenos las puntas escayoladas de mis dedos. Y averiguo que no escribir con las manos te obliga a escribir con la cabeza, con los pulmones, los riñones y el corazón. Porque la escritura no es un trabajo manual. Es una clase de respiración, transpiración, transfusión o fotosíntesis. Te quedas manca y escribes, te quedas muda y escribes. Tal vez exista la escritura más allá de la muerte. Desde luego, la escritura coexiste en este mi verano sin manos. Entre dolores de la musculatura, declives del ánimo, indigencia personal, lecturas heterogéneas y viajes al centro de un planeta mental inexplorado.

Por eso no maldigo mi suerte. Tengo a mis dos ángeles enfermeros, cocineros, asidores. Tengo acceso al mundo de lo detenido. Y cuando regresen mis manos, les enseñaré a volar.


sábado, 2 de junio de 2018

ReSPUEsTaS A UNa MoSCa



Confesiones de una mosca. Julia Otxoa
Menoscuarto Ediciones. 2018 (100 páginas)

Julia Otxoa nos hace entrega de una colección de cuentos dignos de un establecimiento de delicatesen. Fueron escritos en un lenguaje indudablemente lírico; pero se trata de un lirismo que podríamos apellidar como crítico, onírico, surrealista, melancólico, filosófico o incluso meteorológico. Un estilismo escueto y exacto, como de narrador que informa sin retórica ni asombro, con asepsia, sobre hechos inverosímiles. Nuestro mundo conocido aparece flotando en una atmósfera alucinógena, y terminamos por comprender que esa atmósfera no es otra que el espíritu de nuestra época. Como fondo, un humor dorado, casi negro. Humor óxido, casi corrosivo. Humor en el aire. Humor a lo Buster Keaton, de cara seria e inteligente ironía. Como forma, un uso magistral de lenguajes, jergas y registros: científico, judicial, palaciego… Una expresividad precisa y rica que permite ver la brillante idea con nitidez. Un trabajo documentado y experimental. Se entrecruza y entrevera lo animado/orgánico con lo imaginado/lingüístico. Se levantan estos cuentos como macroescenarios: zocos, teatros, carpas circenses, para representar una parodia sobre la diversidad de temas que nos acucian, agobian o superan: la mercadotecnia, la injusticia social, la educación, la banca, el desempleo… Y a través de la hipérbole y el disparate se dibuja una caricatura cruda e incisiva en un tono que me atrevo a calificar de absurdo-alegre. Porque carece del punto depresivo y deprimente de los paisajes kafkianos. Porque se eleva y complementa a través de lo poético y lo satírico. Porque deja al lector preparado para la esperanza.
Discurren pues estos cuentos a modo de imágenes de cinématons que parecen emanar de una fuente psíquica y conforman una película de cinema europeo: tan críticos como el Neorrealismo italiano, tan libertarios como la Nouvelle vague. Algunos cuentos, como Anochecer en la ciudad, o Comitiva, presentan un lirismo plástico que recuerda a Anulf Rainer o Francis Bacon por su surrealismo abstracto orgánico, o la destrucción de las formas.
Los personajes cobran en su dibujo un aspecto de autómatas decimonónicos o ciber steampunk (Cita en la embajada). Otros aparecen como seres aturdidos, extraviados en un mal sueño; o angustiados por la “insoportable levedad del ser”. En todo caso, ternura hacia los absurdos destinos y avatares de personajes que recorren nuestras ciudades y habitan en nuestros edificios. Una temática que pocas veces se despega del vecindario, de la barriada.
Crítica mordaz, cáustica. Nunca histriónica. Algo tiene de Italo Calvino, quizás el ambiente de ciudades invisibles y apocalípticas. Algo tiene de esa poesía del pensamiento de la que habla George Steiner. Algo tiene también que sin duda haría disfrutar a Karl Jung: la materia de los arquetipos que conforman el inconsciente colectivo.
Quizás Julia Otxoa sea una poeta que imagina historias disparatadas para mostrarnos la necesidad de un mundo mejor. Oficina de empleo es una hipérbole de la fantasía que no obstante funciona como un teatro de sombras de la realidad. Los jueves, milagro tiene forma de esperpento valleinclanesco, grotesco y kafkiano. Corrientes literarias contiene la ironía en estado puro. En estado purista. Como todas las noches es una caricatura de trazo hiperbreve: un bosquejo de dos líneas. Hay piezas puras, escritas en estado de gracia: Dubium, Cajeros automáticos, Danza blanca, Mujeres imantadas, Infancias extrañas, Las del alba serían. Piezas inquietantes: Accidente. El relato Juegos levanta una esquina del telón minutos antes, segundos después de que se represente el gran teatro del mundo. Una nueva era muestra un juego histórico evolutivo. Un nuevo género. Sólo citaré un párrafo extraído del cuento Extravío (pág. 62), que parece escrito para que lo lean Jean-Pierre Jeunet y Marc Caro y que contiene una denuncia a la que no se ha hecho alusión todavía: el latrocinio del hábitat humanista que nos convierte a todos en expatriados. “Penada con la muerte la nostalgia de la costumbre, abolidos los sueños, desarraigados de todo, de pronto un día despertamos extranjeros en un territorio desconocido y hostil. “
Una literatura pensada entre dos estados: allí donde confluye lo objetivo de la imaginación y lo subjetivo de la realidad. Escrita entre dos luces: cuando todavía no se sabe si volverá a amanecer. Una escritora que recicla la materia orgánica y la convierte en materia literaria. Minimalismo genial en el planteamiento conceptual, delineado con precisión de escalpelo y, al mismo tiempo una enorme riqueza expresiva en lo concerniente a lo formal. Y siempre, a lo largo de todo el libro, la complejidad del matiz, la claridad del mensaje, el doble guiño a la certidumbre. No en vano se abre con un cuento que le da una vuelta de tuerca a la identidad: El escalador, y se cierra con otro que riza lo poético con un trazo de ironía: Pájaro llovedor.
La lectura de “Confesiones de una mosca” resulta tan interesante como un artículo científico, tan divertida como un anecdotario en una sala de espera, tan extraña como las instrucciones de uso de un artilugio futurista, tan pura como un poema de Sylvia Plath.
Mucho néctar literario. La mosca se habrá quedado satisfecha.


lunes, 28 de mayo de 2018

AutoRRetratoS de LA autoCOnciencia

AUTORRETRATOS, Kepa Murua
El Desvelo Ediciones, 2018

Kepa Murua nos entrega un poemario hecho de desnudos psíquicos. Se trata de un juego de momentos introspectivos que comenzó hace treinta años un hombre ensimismado en el centro de un mapa / que podría ser el de mi cerebro (p.10).  La conciencia ante el espejo (p.79) habla con voz serena sobre el heroísmo del miedo, la rendición como triunfo, o la belleza de vivir el choque de los opuestos y ver la luz de sus chispas. Recorre el libro una mirada de escalpelo, un corte helado transversal que deja ver los tejidos de su nostalgia, las capas de su biografía y el vapor de las emociones. 
                                    ... Continúa En LUKE


miércoles, 9 de mayo de 2018

FUrGÓn MeRCeDeS SPRInTeR


En aquel poblado de paja y desierto, donde sólo sucedía el amanecer ocre de la arena, nadie comía hasta saciarse ni gastaba saliva en palabras. Los ancianos se sentaban en el suelo y esperaban a morirse como cepas de baobab; las mujeres agotaban su fuerza machacando raíces; los niños reían con ojos tristes y jugaban con niños fantasmas. A los hombres del poblado se los había llevado el siroco. Nadie sabía traer un futuro...

(De Bolas de Papel de Plata, A. Mallén 2014)

lunes, 23 de abril de 2018

JAjaJA

El cachondeismo es uno de nuestros patrimonios nacionales. En eso no hay por qué estar en desacuerdo: somos un país muy gracioso. Y lo cierto es que nos pase lo que nos pase y nos caiga la que nos caiga, nosotros no paramos de reírnos. A pesar de que nuestro patrimonio social se lo han llevado a los paraísos fiscales. Aun cuando los carroñeros engorden con los cadáveres de la crisis y el poder judicial ya no sea un bien público sino una propiedad privada. Siendo que los sindicatos están missing y las izquierdas, descabezadas (o descerebradas). Si bien la monarquía habita en las páginas de papel cuché y sólo resurge para hacerse unas fotos muy bonitas. Aunque nuestros pueblos fraternos se encuentren enzarzados en luchas fratricidas… Ya nos puede pasar lo que nos pase y caer la que nos caiga, nosotros, venga a reírnos. 
No sé. Reconozco que es una suerte disfrutar de nuestro creativo y agudo sentido del humor, sólo me pregunto si no deberíamos tomarnos ciertas cosas más en serio. Lo digo porque he leído comparativas de los políticos con todos los animales salvajes y domésticos. He escuchado versiones cover satírico-sarcásticas de todos los hits clásicos y actuales. ¿Cuántas fotografías caricaturizadas se producen a diario? ¿Cuántos PDFs ingeniosos y PowerPoints hilarantes intertextualizan nuestra pobre realidad informativa? ¿Cuántas grabaciones de audio y fragmentos de vídeo recorren los caminos del alucine o de la histeria? Las redes sociales y los medios de comunicación de masas arden con estas manifestaciones simpático-escapistas. Y a todo respondemos con un like o un “jajaja”.

No sé. En serio: no sé. Quizás todo se deba a que no se puede responder a los planteamientos actuales fuera de la establecida gama de los emoticonos. Quizás estemos injertando este país con una modernidad que todavía no nos merecemos. O puede que el futuro de la humanidad deba pasar por este período “anfetamínico”. Alguien puede aducir que la risa es el opio del pueblo. O que, a falta de pan, buenas son las carcajadas. De acuerdo, no hay por qué melodramatizar. Eso ya lo hicimos en otras épocas anteriores. Tampoco se trata de salir todos los días a las barricadas. Pero ¿no cabría en algunas ocasiones reflexionar, parlamentar, consensuar, cargarnos de razón, imponerla? ¿Sería mucho pedir que agudicemos otras facetas del ingenio? Es probable que algún gracioso me responda JAJAJA. Y yo me preguntaré si se trata de una risotada de guasa literal o si contiene un mínimo de ironía.

sábado, 3 de marzo de 2018

aCerCa dE un poeMariO inTuiTivo Y penSatiVo

Prólogo y reseña del poemario de Itziar Mínguez Arnáiz IDEA INTUITIVA DE UN CUERPO GEOMÉTRICO: 

martes, 27 de febrero de 2018

TheBooksmovie

Una extraordinaria iniciativa para acercar la poesía a todos los oídos. Encantada de dejar mi voz junto a tantas voces poéticas.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Proyecto VECTORES


Desde hace cinco años tengo el gusto de coordinar el Taller de Escritura Creativa de ASAFES (Asociación Alavesa de Familiares y Personas con Enfermedad Mental). El 10 del 10, Día Mundial de la Salud Mental presentamos en Vitoria el libro Como crecen los lirios en el agua que recoge nuestro proyecto llamado VECTORES. Dicho proyecto se gestó en el seno del Taller con el propósito de evidenciar que las Personas con Necesidades Especiales también deben ser consideradas con Capacidades Especiales.

Para la creación de este libro hemos colaborado un equipo de tres mujeres, tres edades y tres realidades: una ilustradora que no sabía lo buena que es, una diseñadora gráfica de formación multicultural y yo, que soy una escritora de vocación integradora. Nos gustaría presentaros nuestro proyecto para continuar avanzando en la lucha contra el estigma social de la enfermedad mental. También nosotras, abanderadas por ASAFES, queremos avanzar en la utopía y unirnos en la riqueza de la diversidad. 


A continuación, copio un fragmento del texto que leí en la ceremonia de presentación del libro:

Nuestra aventura comenzó en el año 2015, atrapados por ese tránsito de ideas e imágenes que se da entre el arte y la enfermedad mental. Es como si trabajáramos con un cerebro poroso. Porque el arte moviliza todos sus contenidos. La palabra es la materia prima de nuestra conciencia y de nuestra conciencia colectiva. La cultura es el producto de una realidad imaginada. La palabra poética va desde la sencillez primaria de la emoción a la complejidad del pensamiento abstracto. Y por eso, en este libro de poesía caben también la reflexión y la investigación.

La mecánica del trabajo en el taller consistía en adentrarnos en un poema de un poeta reconocido y escribir bajo la atmósfera de ese poema, permitiendo que ambos universos interiores, el del autor y del lector, dialogaran libremente. Los textos resultantes de estos diálogos, escritos por los componentes del taller, eran tan especiales, desnudos y verdaderos, que me atreví a compartirlos con los poetas. Y éstos nos respondieron con un gran respaldo, respeto e implicación. Sus palabras dignifican la mirada que reciben de la sociedad las personas con enfermedad mental. Con dolor mental, como me dijo la poeta Julia Otxoa.

Y mientras crecía el proyecto, las preguntas se multiplicaban. ¿Por qué estas personas reciben los mensajes poéticos de un modo tan nítido? ¿Por qué elaboran con sus pocos recursos estilísticos piezas de calidad lírica, gran emocionalidad y alto vuelo estético? La respuesta es que la enfermedad no borra el alma. Para documentarme, he recurrido a la teoría de la recepción, a la experiencia de la Casa de los Artistas “Künstlerhaus”, iniciada por el psiquiatra Leo Navratil, en Viena, y a las notas de Hans Prinzhorn cuando trabajaba en el psiquiátrico de la universidad de Heidelberg. También he consultado una extensa bibliografía en torno a la colección Art Brut, o arte crudo, no académico, que recopiló Jean Dubuffet. En este recorrido teórico, he recibido la guía de mi amiga y maestra, la psicóloga austríaca Marlene Weiterschan.

¿Qué es este libro entonces? Es un entramado de vida, sueños, miedos: el material de siempre, el humano. Es un libro de nacimientos y crecimientos. Es un libro de sorpresas inesperadas, tentaciones estéticas, aventuras mentales y emocionales. Es un libro de preguntas y búsqueda de respuestas. La diseñadora Victoria O´May Alves ha conseguido reunir todos estos fragmentos en un objeto poético de arte visual, utilizando las ilustraciones de Iratxe Otxoa para envolverlos y la letra de Mari Paz Vélez para el título de su portada.

Este libro es un abrazo entre artistas sin etiquetas. Porque el arte sólo puede darse en los límites de la racionalidad.  Allí donde se encuentran la extrema lucidez de la locura y la sinrazón del mundo en el que vivimos.
 
Este libro es nuestra modesta contribución a la lucha contra el estigma social de la enfermedad mental. Tras sus feos nombres desaparece el individuo. Ya no es un abogado, o un mecánico o una conductora de autobús… es un enfermo psíquico. Injustamente. Neciamente.

El más alto objetivo del arte es conectarse al mundo, para hacer entrega de lo mejor que encuentres dentro de ti mismo. Eso implica trabajo, búsqueda, generosidad, osadía. No ver el mundo para ti. Sino verte a ti para el mundo. Seas tú quien seas. Y eso es lo que han entendido estos autores a ambos lados de sus vectores. Y por eso la poesía ha crecido libre y delicada entre nosotros como crecen los lirios en el agua…

Victoria O´May y yo el día del nacimiento


viernes, 3 de noviembre de 2017

MiRaR

Amadeo Modigliani. Retrato de Jeanne Hébuterne

Miro detrás de mí
donde escondo lo que no quiero ver
Allí miro cuando ya nada importa
Si duele o no duele
Que me avergüence
Que sea pecado
Miro porque un día imprevisto
se acaba el juego y empieza la verdad
La verdad que está detrás de ti
y sólo puedes verla dentro de ti
Ese día miro en silencio
Sola como nunca
Valiente como nunca
Ensimismada
Y lo que veo me hace sonreir

con tristeza, ironía y ternura

Entre LLuVias

Imagen “Océano azul”: SBO
Texto: ángela mallén
Cuando llueve muy fuerte, los árboles se arrebujan y las vacas se quedan mirando al suelo debajo de los árboles. Las leyes del campo no varían, aunque lo parta en dos una autopista atestada de coches con gente dentro escuchando la prospección atmosférica en un programa de radio en carretera o la música que se descargaron de internet. Son dos realidades paralelas: el mundo detenido que aguanta la casuística de los tiempos, y el mundo del tránsito en su precario presente físico. Pareciera que el primero hubiese de conocer la experiencia de lo imperecedero, en tanto que el segundo desaparecerá en un efímero instante cósmico. Pero las cosas no son lo que parece; la vaca volverá al prado cuando escampe y rumiará la hierba con sus parsimoniosos y fuertes maxilares. Los árboles perderán las hojas para recuperarlas en primavera y se llenarán entonces de lunares dulces. En cambio, los vehículos arribarán a sus cocheras y anidarán sus tripulantes en una cotidianidad que produce un efecto de inerte vida eterna.

Nada es lo que parece. Y el caso es que todo oscila, cuelga, se mueve de un modo u otro, de un mundo a otro mundo. Entre una lluvia y otra lluvia.

domingo, 24 de septiembre de 2017

puERTas AL camPo

¿Cómo empieza una historia? ¿Cuándo? Ninguna historia arranca en una fecha determinada, sino que se remonta y adentra en un bosque de cabos sueltos de otras historias. Esta casa que levantó un agricultor con espardeñas, ahora la regenta un emigrante del otro lado del mar. Todos los viajes son al pasado. Escombros debajo de las fábricas de plexiglas, viejas chimeneas revestidas, caminos vecinales parcheados y los muros absurdos de hormigón donde se agitan consignas pintadas con aerosol en medio de los naranjales.El antiguo tendido eléctrico para bombillas de sesenta vatios soporta ahora el PLC para la señal de WiFi y todos los gadgets de las nuevas tecnologías. Detrás de las parduscas alquerías con desconchones, asoman los dientes azules e inmortales de las montañas.
Nada te hace pensar que viajas por un tiempo licuado. Que tú mismo eres ese viaje licuado. Y eso es porque sólo miras la costra contemporánea, porque sólo respiras el aire de hoy, porque sólo consumes pensamientos de una calidad zapeante y eléctrica. Porque te acostumbraste a vivir encaramado como una pequeña cabra en el filo rocoso de la historia. No sospechas que vivimos en un mundo virtual de puertas en el campo mientras tu cuerpo resbala por la piedra lisa del espacio.
Y cuando en la cabeza de unos hombres jóvenes estalla una bomba de maldad que mata a trece inocentes en Barcelona, a ochenta y cuatro en Niza, a siete en Londres… Entonces suenan de nuevo las preguntas: ¿cómo empieza una historia?, ¿cuándo? Si la vida es una maraña de cabos sueltos, ¿hay que ponerle puertas al campo? ¿El aquí y ahora no debería ser un acto de conciencia luminoso y pacífico? ¿Algún día seremos capaces de ver la fuerza del instante vivo y el legado del tiempo que nos une, a todas las personas, en su vigorosa corriente?

(Trenet Valencia-Castellón. Agosto 2017)

domingo, 17 de septiembre de 2017

pEnsanDo un pocO frenTe al Mar

Yo no fui una niña de la guerra, sino una niña de la guerra fría. De la guerra sorda que libraban los pueblos pobres. Tenía poco más de cinco años cuando se puso en marcha un tren que en mi pueblo se llamaba El Catalán y en Cataluña, El Sevillano. Era un tren negro como el humo, cuyos departamentos de primera tenían asientos de cuero verde y los de tercera asientos de tablas. Todos comíamos tortilla de patatas y pollo de fiambrera. Recuerdo los ojillos colorados de mi tito Francisco y los ochenta mil besos de mi tita Florinda que me explotaron en la cara. Recuerdo la estación de Lora y el cartelón anunciando Anís La Cordobesa con una mujer de Julio Romero de Torres. Recuerdo el silbato, los maletones a cuadros atados con guita y a mi madre que no me soltaba la mano para que no me pillara el tren o quizás el futuro. De eso hace ya mil quinientos años, pero parece que fue ayer.

Yo no lo sabía, pero éramos emigrantes. Durante un tiempo viviríamos de los modestos ahorros, de la ilusión de los adultos, de su melancolía, de su duro y nuevo trabajo, del instinto de supervivencia. Y yo, la niña-chica, ¿de qué vivía? Del asombro. Del pánico. De la enorme, enorme extrañeza. De la maleabilidad infantil. De la carencia de prejuicios. Del potencial de aprendizaje. Dicen que se hablaba mal de los charnegos, de los andaluces, de los extremeños. Dicen que se les vampirizaba su fuerza de trabajo. Yo no digo ni que sí ni que no. Digo que nuestra vecina se llamaba Señora Pepita Busquets de Miró. Digo que  ella me buscó un colegio. Digo que por las tardes me preparaba la merienda y me ayudaba a hacer los deberes. Digo que con ella y con los niños del patio y del vecindario aprendí a hablar catalán. Y perdí el acento andaluz. Y en verano, en mi pueblo decían que hablaba "fino". La niña nostálgica se había vuelto aplicada y aceptada en Cataluña. No era un lugar nefasto. Era la segunda patria que después también añoraría
.
Mis padres y mis hermanos fueron acogidos. Fueron años duros pero no difíciles. Todos crecimos allí juntos. Nadie de mi familia guarda malos recuerdos. Pero la vida sigue, los años pasan. Y los grandes hombres del país se encargaron de manipular y rapiñar la realidad de todos hasta que nadie la reconoce. Somos pueblos hermanos. Pueblos en edad de emanciparse o de enrollarse o de casarse. La gente de aquí como la de allá o acullá es la misma gente. Con la misma proporción de indeseables, encantadores, ladrones, graciosos, amargados o genios. ¿Alguien piensa que los insultos son una opción y que la generalización hace honor a la verdad? Decir catalán, como decir andaluz, vasco, gallego o madrileño no es decir casi nada. La casa llamada España es la casa de la multiplicidad. La casa de la multiculturalidad. Tenemos esa suerte. Nadie que sea listo, que sea honesto, que sea generoso, que sea divertido, que sea solidario, que sea moderno, que sea legal puede desear que la pluralidad se convierta en pobreza y la polifonía en uniformidad. Amo a mis amigos catalanes, singulares a más no poder. Quiero verlos felices, libres, saludables y comprendidos. Amo a mis congéneres andaluces, peculiares como ellos solos. A todos y cada uno de los pueblos que nos componen, complementan y enriquecen. Juntos estaremos bien siempre que no haya hegemonías. Separados estaremos bien siempre que no haya odio sino admiración. Allá por los ochenta, ya lo decían los guasones: España es Una, porque si fuera Dos todos estaríamos en la otra.

Es fácil reflexionar con sosiego frente al mar y difícil no perder el hilo en el tornado del día a día. No obstante, me impongo el ejercicio de pensar en el respeto a las verdades íntimas, a los derechos sociales, a las necesidades de nuestros días, a las versiones históricas, a la capacidad de decidir por uno mismo y a todas esas cuestiones básicas estén o no estén contempladas todavía en nuestra Constitución (que por cierto contiene productos caducados, como los frigoríficos que no se abren).

sábado, 3 de junio de 2017

¿dÓnde estÁ "FUERA" eXactaMente?

Chagall. The Traveller
Fuera de onda.
Fuera de lugar.
Fuera de manada.
Fuera de contexto.
Fuera de tiempo.
Fuera de tus casillas.
¡Fuera de aquí!

¿Qué es “FUERA”? 
¿Dónde está FUERA exactamente? 
¿Adónde me tengo que dirigir para llegar a FUERA?

¿Es FUERA un lugar, un estado de ánimos, una convicción, una devoción, una determinada configuración mental, un ritmo, una hora, una casa, una calle, una ciudad, un país, un continente, un planeta, una galaxia?

¿Es FUERA una condición que alguien me impone?

¿Por dónde se llega a FUERA?
¿Por qué se llega a FUERA?
¿Vengo yo de FUERA?
¿Quién puede enviarme a FUERA?
¿Quién es el dueño de “DENTRO”?

sábado, 29 de abril de 2017

OBJETOland

Texto para la exposición "Hecho de Memoria", de Sebastián Bayo Oñoro.
Sala Luis de Ajuria, Vitoria-Gasteiz
Del 28/4 al 20/5

sábado, 1 de abril de 2017

EL OJO qUe SOBrePAsA LO EVIdenTE

(Una lectura de la obra “Poética de lo invisible”, de Julia Otxoa)


Poética de lo invisible. Julia Otxoa
(La Manzana Poética. Córdoba, 2016. 100 pág.)

La autora ya anuncia en el prólogo a modo de catálogo de intenciones:
-…Me interesa esencialmente el proyecto experimental
-…El ojo como taller… en la apasionada percepción del mundo.
-…Fragmentos de microuniversos para reflejar la simbología de universos más amplios.
-…Lo poético como base trascendente de la mirada.
-… La poesía como actitud ante la existencia.

Lo experimental, lo perceptivo, lo fragmentado, la trascendencia y la actitud existencialista: todo lo anunciado por la autora se aborda, se plasma en el interior de esta obra hermosa y enigmática, tan arriesgada como certera.


viernes, 3 de marzo de 2017

PoeSíA de FRacTaleS

Siempre digo en broma que, si la literatura no hubiera estado inventada, esta sociedad no la hubiera inventado, porque no le hubiera sido nada sencillo ni necesario inventar una práctica donde un sujeto, aislado en su casa, escribe sin ninguna necesidad de ninguna otra forma social ligada a la ganancia o al valor; que se dedica sencillamente a escribir textos. La literatura es una persistencia que esta sociedad debe soportar y la sociedad intenta sacarla del medio. (Ricardo Piglia)


He leído un libro tan bello y persistente que lo considero de lectura necesaria en esta sociedad y en cualquier otra que invente o no a sus escritores/lectores. Se llama Diario Ínfimo y lo ha escrito Mercedes Roffé. Os dejo mi pequeña reseña a modo de homenaje...

jueves, 2 de febrero de 2017

uNA lecTura de "La APUESTA"

Una lectura de “La apuesta”, de Dionisia García

(LA APUESTA, Dionisia GarcíaXXX Premio de Poesía Barcarola
Nausícaä . Colección La Rosa Profunda. Albacete 2016.)

martes, 17 de enero de 2017

MediTErráneo


El Mediterráneo de cuando éramos niños, con sus grandes toallas de colores y su olor a mariscada. El Mediterráneo de nuestros primeros besos y de los septiembres tristes. Ese Mediterráneo donde nacieron las civilizaciones y las lenguas madres, donde se bañaron nuestros tatarabuelos y podrían seguir bañándose nuestros tataranietos. Ese mar cerrado que sin embargo nos abre a los otros. El mar de los turistas color cangrejo y de las carabelas fenicias. El mar de las utopías, de las mitologías, de las epopeyas y de las odiseas.

Tenemos tanto que decir sobre el Mediterráneo. Quienes nacieron a sus orillas, quienes nos criamos en su regazo, quienes lo cruzaron agonizando y quienes sucumbieron. Tenemos tanto que decir sobre el Mediterráneo.

Tenemos tanto que lamentar sobre el Mediterráneo. Quienes contaminan sus aguas, quienes emponzoñan su cultura, quienes pisotean su historia, quienes tergiversan su presente, quienes saquean sus tesoros, quienes descargan su munición, quienes rearman a sus ejércitos, quienes callan y otorgan, quienes hablan manteniendo equidistancia. Tenemos tanto que lamentar sobre el Mediterráneo.

Entre todos lo estamos matando y entre todos podríamos salvarlo. Nadie parece comprender que está en nuestras manos. Que él es el camino de Itaca. ¿Cómo resignarse a olvidar las palabras de Kavafis? Y, sobre todo, ¿por qué olvidarlas? ¿Para qué? ¿No son ya suficientes los ahogados, los mutilados, los desarrapados? ¿Hay que seguir viviendo la pesadilla diseñada por quienes no saben soñar ni compartir la realidad? El mensaje está escrito: no debemos temer a los monstruos si no están dentro de nosotros. ¿Comprenderemos al fin qué significan las Itacas?

Cuando emprendas tu viaje a Itaca 
pide que el camino sea largo, 
lleno de aventuras, lleno de experiencias. 
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al colérico Poseidón, 
seres tales jamás hallarás en tu camino, 
si tu pensar es elevado, si selecta 
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo. 
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes 
ni al salvaje Poseidón encontrarás, 
si no los llevas dentro de tu alma, 
si no los yergue tu alma ante ti.
Pide que el camino sea largo. 
Que muchas sean las mañanas de verano 
en que llegues -¡con qué placer y alegría!- 
a puertos nunca vistos antes. 
Detente en los emporios de Fenicia 
y hazte con hermosas mercancías, 
nácar y coral, ámbar y ébano 
y toda suerte de perfumes sensuales, 
cuantos más abundantes perfumes sensuales puedas. 
Ve a muchas ciudades egipcias 
a aprender, a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Itaca en tu mente. 
Llegar allí es tu destino. 
Mas no apresures nunca el viaje. 
Mejor que dure muchos años 
y atracar, viejo ya, en la isla, 
enriquecido de cuanto ganaste en el camino 
sin aguantar a que Itaca te enriquezca.
Itaca te brindó tan hermoso viaje. 
Sin ella no habrías emprendido el camino. 
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado. 
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, 
entenderás ya qué significan las Itacas.
 (Constantino Kavafis)




domingo, 15 de enero de 2017

PaTerson, PateRson and PatErson

Paterson es una ciudad de Nueva Jersey, a unos cuarenta minutos de NY. Tiene un río que se llama Passaic, con puente de hierro y grandes cataratas. Allí nacieron el actor Lou Costello y nada menos que el poeta beat Allen Ginsberg. Según la Wikipedia, fue cuna de la revolución industrial norteamericana y se la conoce como Silk city por haber dominado la producción de seda a finales del siglo diecinueve.

Paterson es además el título de la última película de Jim Jarmusch y el nombre de su propio protagonista. La fui a ver el lunes. O quizás debo decir la fui a experimentar. La fui a incorporar en mi sistema de procesamiento neuromental y en mi estructura psicofísica. Me tragué sus lentas imágenes que se inoculan a la velocidad de un gotero de plasma y viví su eterna semana de marmota adherida a Paterson, el poeta conductor de autobús, como si yo fuera su pequeña sombra siamesa.

Nos despertamos temprano junto a Laura, la  mujer en blanco y negro, y nos vamos a paso lento hasta la cochera del autobús. Paterson anota en un cuaderno la poesía que encuentra en una caja de cerillas. El autobús discurre como un gigantesco objeto poético por el espacio realista, sucio y fantasmagórico de la ciudad llamada Paterson. El tránsito interior está formado por personajes que funcionan como trances líricos y la geometría exterior de calles desniveladas te sumerge en un inquietante hiperrealismo onírico. De vez en cuando gruñe Marvin, el bulldog de Laura, y rompe uno de los muchos binomios en el universo dual que habita Paterson: las parejas de gemelos, el blanco y el negro, la mañana y la noche, el puente y el río, o el poeta William Carlos Williams. En esta cinta todo aparenta ser mínimo, simple, circular y prosaico: la estructura temporal de siete días, la circularidad de los itinerarios, el tono de melancólica comedia, la reincidencia de los actos. Sin embargo, la lucidez sensitiva de Jim Jarmusch elabora una escurridiza poesía con leves variaciones de la rutina y sutiles juegos simétricos. Aunque tal vez la poesía no se elabora, sino que se descubre. Quizás nos espera con su etérea trascendencia sin que sea relevante quién la manifieste. En todo caso, un nombre puede ser una ciudad, una película o un conductor de autobús.

Esta vez, la poesía la cazó un tal Jim Jarmusch.