jueves, 19 de septiembre de 2013

cAchitos de SEvilla

Pongamos que hay un nido de serpientes morunas, serpientes visigodas, serpientes de Roma. Pongamos que brillan como collares de abalorios, que bullen como escarabajos egipcios, que se escabullen por los conductos de la percepción y por los nudos de la emoción.
Si has nacido en Sevilla y no regresas, tu corazón se volverá de arena. Si no eres de allí, pero vas, te crecerán dos ojos verde aceituna y grandes pestañas abiertas como abanicos.

No puedes salir de Sevilla y cerrar un capítulo. Porque se ha abierto una boca donde te has vuelto caramelo. Porque has caído a una abismo donde saltan peces locos. Porque se abrió una cueva donde sólo quieres ser ladrón. Porque la luz alumbra dentro y fuera: el núcleo de la luna, el cerco de tu alma, la paz de los patios.