VecToReS



La magia de la escritura consiste en lo siguiente: tú, o yo, pensamos palabras que son pequeños muros de lamentaciones, escotillas, observatorios cósmicos. Esas palabras aparecen en un escrito y luego son pronunciadas por voces interiores. Esas palabras retumban en la cabeza y en el corazón de muchas personas que buscan mensajes.

Una vez entras en este circuito, deseas seguir construyendo, junto a tanta gente, un mundo donde la percepción, la emoción y la interpretación tengan un protagonismo compartido.

VECTORES

Entre dos puntos, siempre,
una línea certera y económica.
Como la estela de un barco de Taipei a Shikoku
y la soga que conduce al ahorcado.
Como el hilo que va de la mano hasta el guiñol
y la flecha que busca el alma del antílope.
Como el trazo de Greenwich sobre el vientre del mundo
y el cordón umbilical que separa los destinos.
Como el hilo de acero que sostiene a los pájaros
y la cuerda de una vara de pernambuco.


La distancia entre el agua y la polea.
Dos puntos entre tú
y yo
de fuerza,
interdependencia 
peligro
o salvación).

Trabajos en tandem:

------------------------------

Las poetas que llegaron del frío (una lectura con Ángela Serna e Itziar Mínguez Arnáiz en la Librería Primado de Valencia)

Voces de más al norte (una lectura con Roberto Lastre y Juan de la Cruz en la Librería Primado de Valencia)

-------------------------------

Imagen: Tarde roja sobre un pino de Melchor Zapata
Texto: Dragón de fuego y clemencia, de ÁM

Existe un mundo encendido al que sólo se accede por la luz. Es un mundo silente y fotoanímico que se deja habitar por los seres con alma de libélula. Y cuando estos seres se atreven con el fuego, entonces se vuelven dragones misericordiosos que buscan la magia de la imagen y nunca dañarían su fragilidad.

Melchor Zapata es un pintor dragón. Su paleta es un chorro de fuego y su pincel una mano que acaricia. Porque la pasión debe experimentarse con la conciencia de la ternura. Por eso la pintura de Melchor quema y cura en un solo y mismo acto. Por eso experimenta el espectador una aventura peligrosa a salvo, un lance vital extremo e inmune. Como el vértigo inducido, como la acometida de un niño sabio y huérfano, como la fiereza del amor.

Melchor Zapata, un pintor que despelleja los mundos y nos muestra lo que hay debajo de su piel. Debajo de su epidermis. Debajo de su costra. El pintor con ojos laser y dedos de relojero. El experimentador in situ. El hombre que nunca dejó de perseguir a las luciérnagas. El coleccionista de resplandores.

Toda una vida en el filo de la luz, en su cuerda floja, jugando con fuego, revelando el negativo al rojo vivo.



Imagen: Contemplación de José Velázquez de Castro
TextoEl violinista bajo el mar, de ÁM

No todos los universos están ahí fuera: en la carne, en la tierra, en el agua... Existen árboles dormidos en el silencio de una mirada, mujeres que bailan la melodía de un tiempo sumergido, sombras devoradas por los tiburones de la memoria.

Velazquez de Castro compone una música de óleo y trementina que suena bajo las olas. Bajo las olas del tiempo. Bajo las olas del recuerdo. Bajo las olas de la emoción. Y los seres acuden; como acude la imagen al espejo, la sirena al navegante, el humo a la luz, la cadencia al compositor. Así comienza la obra del violista bajo el mar: el teatro de los sentidos, una danza misteriosa de fantasmas psicoquímicos, un ritual interno para romper los límites livianos de la realidad.

Así es como sucede esa existencia en medio de la nada, en el fondo de todo.


---------------------------


Imagen: Fernando Parrilla
TextoEl alma en un bote de cristal, ÁM

Olerki-poesía

No hay otra cosa que fragmentos, piezas, retales, vestigios. Universo fragmentado. Micropartículas de microuniversos. Fracciones de vivencias. El artista nos predispone a un ejercicio de humildad: somos partes. No hay “todos”. La totalidad es una extrapolación, una interpretación megalómana.

Los cuadros de Fernando Parrilla no se pueden tocar, sólo se pueden presentir. Todo dentro de ellos posee una naturaleza evanescente y a la vez patentizada. Como si los sentimientos y las impresiones, una vez experimentados, se volvieran de arena. Arena de colores que el artista debe manipular para reconstruirlos o, en ocasiones, para presentirlos. Sus cuadros son como si los universos, las almas (sus trizas, hebras, migas, gotas) se recogieran en un tarro de cristal.

Fernando Parrilla utiliza el color para subvertir la forma. Y la forma para reafirmar los mundos. Maneja la impavidez de los objetos para hacernos experienciar nuestro propio vértigo. Es el pintor de lo obvio y también de lo obviado, lo evadido, lo eludido.

Fernando pinta la vejez de los niños y la niñez de los viejos. La acumulación de la vida. La vida vivida, revivida.

----------------------------------

Imagen: Surcos endémicos, de Ángela Silva Díez
Texto: Sequía, de ÁM

La sequía sobreviene tierra adentro
como un desenlace de la lluvia.
Se acalora la tierra,
se aterrona, se frunce,
se coagula.

Tal vez saldrá otra luna anaranjada
para lobos enfermos de sequía.
Una noche, otra luna,
otra luz en un iris de mercurio.

Y tal vez lloverá copiosamente
sobre pliegues y heridas,
una lluvia de pétalos fragantes
desde un cielo de sábanas nubladas.

-------------------------------------

Imagen Brígida Plata Domínguez
Texto: La lectora de almas, ÁM



He tenido una semilla en mi mano.
Era una imagen fija, detenida en la profundidad,
un solo movimiento, como una caricia o un gran pez.

Parecía un principio. Quizás iba a ser mi identidad.
Sólo quería alcanzar la conciencia de ser,
la conciencia efímera de ser,
el placer de la identidad.

He dejado pasar el indicio de una luz cegadora,
luz que ilumina un cerco fulgurante,
la tiniebla que encierra todo lo demás,
el vacío al que todo se precipita.

Luego he visto una línea vaporosa
sobre terciopelo,
como cuando se mira al cielo y  se atenúa
la estela de un avión.

Y he seguido nadando
en un mar de burbujas azules violeta,
adelante. Adelante... Interpretando almas.

------------------------

Imagen: AnaSS (Ana Sánchez Serrano)
 Texto: "Sombrero busca sombra", ÁM

¿Qué es antes la sombra o el sombrero?
La sombra es al sombrero lo que el río a la fuente,
lo que el recuerdo a la vivencia, lo que la encina a su semilla.
El sombrero es a la sombra lo que la fuente al agua,
lo que la vida a la verdad, lo que la semilla a la potencia.

Sombra busca sombrero.
Sombrero busca sombra.
Ambos buscan con fé.

---------------------------

Enlaces a otros trabajos en tandem:








El alma en un bote de cristal

Marguerite y Nathan

Ángela S. & Patti S.

Queridos hermanos poetas

------------------------------

Participación en antologías y revistas

Revista SURCO SUR (University of South Florida USF)

Revista SURCO SUR (USF) portada

Las afinidades electivas

Revista ÁGORA: Antología Actual de Poesía Española

Andrómina

Librería PRIMADO, Libros recomendados

El fantasma de la Glorieta

PaerBlog

Revista AZULDEMAR